Es difícil escribir de algo que, normalmente, no se nombra, pero, de seguro, es una tarea interesante. Es el caso del vudú, la religión haitiana mayoritaria de un pueblo que, sin embargo, prefiere no hablar de eso y se autodefine como católico.
El Vudú como religión, debe resurgir, es indispensable para medir el alcance de la reconstrucción y organización de lo que será el nuevo Haití. En el conjunto de creencias que rigen la vida en Haití, construido a partir de la religión que llevaron a esa isla los esclavos ya mezclada con el catolicismo. El vudú es una parte importante del control político y social del país. No hubo líder alguno, dictador, autoritario o incipiente demócrata que no lo usara para gobernar. Para muchos ha pasado desapercibido, pero al abandonar sus propiedades los haitianos tras el terremoto, lo único que no dejaron atrás fueron sus gallos, el animal que es protagonista central en sus ceremonias y el sacrificio del animal como momento climático.
La idea de que el vudú debería jugar un papel central en la recuperación del país tras el peor desastre natural en su historia empieza a abrirse camino, entre fervientes seguidores y una población que se agarra a un clavo ardiendo, en busca de esperanza.
La mayoría de los cristianos convencionales, sobretodo los católicos, han hecho hincapié en su deseo de no marginalizar al vudú. El padre Reginald Jean-Marie de la iglesia Notre-Dame, la más importante para los católicos del barrio de la Pequeña Haití en Miami, se pronunció al respecto. "Cualquier sistema de creencia al cual se adhiera la gente, sobretodo en un momento de crisis, puede ayudarles" y evitar la hostilidad hacia el vudú, una religión que mezcla el cristianismo con creencias y prácticas animistas de África Occidental.
Si dices que el vudú es el responsable de esas cosas, ¿entonces es responsable Dios cuando ocurren desgracias con los buenos cristianos?
El padre Reginald Jean-Marie de la iglesia Notre-Dame
En manos del mundo y, por supuesto, de los haitianos, está el camino que elijan para construir un nuevo espacio en el que vivir.


















